Desde la línea que aparece en la prueba hasta el primer llanto de tu bebé, el embarazo se mide en semanas, no en meses. Puede resultar confuso al principio: 40 semanas suenan a muchísimo, y casi nadie sabe responder de memoria a cuántos meses equivale estar de 27 semanas. Esta guía te acompaña semana a semana y trimestre a trimestre, explicándote qué está pasando en tu cuerpo, cómo crece tu bebé, con qué fruta o verdura puedes comparar su tamaño y, sobre todo, qué es normal y cuándo conviene pedir ayuda.
Antes de empezar, una idea que vale por toda la guía: cada embarazo es diferente. Dos personas con las mismas semanas pueden sentir cosas completamente distintas, y eso casi siempre es normal. Las semanas se cuentan desde el primer día de tu última regla, no desde la concepción, así que durante las dos primeras semanas técnicamente aún no estás embarazada. Es solo la forma en que la medicina ordena el calendario.
Cómo se cuentan las semanas y los meses
El embarazo a término dura unas 40 semanas contadas desde tu última menstruación, repartidas en tres trimestres. Una regla práctica para pasar de semanas a meses: divide las semanas entre 4,3. Así, 13 semanas son unos 3 meses, 27 semanas rondan los 6 meses y 40 semanas equivalen a 9 meses. Tu matrona o ginecólogo confirmará tu fecha probable de parto con una ecografía, que suele ser más precisa que la cuenta del calendario.
Primer trimestre (semanas 1 a 12): el inicio invisible
El primer trimestre es el más intenso por dentro aunque por fuera apenas se note. En estas semanas se forman los órganos principales de tu bebé y tu cuerpo se inunda de hormonas, sobre todo hCG y progesterona, responsables de la mayoría de los síntomas tempranos.
Cómo crece tu bebé. Alrededor de la semana 5-6 empieza a latir un corazón diminuto. Hacia la semana 8 ya tiene esbozos de brazos y piernas, y en la semana 12 están formados todos los órganos básicos. En cuanto al tamaño:
- Semana 5: como una semilla de sésamo (2 mm).
- Semana 7: como un arándano (1 cm).
- Semana 9: como una aceituna o una uva (2,5 cm).
- Semana 12: como una lima o una ciruela (5-6 cm), y ya mide de la cabeza a las nalgas.
Síntomas frecuentes. Náuseas y vómitos (las célebres «náuseas matutinas», que en realidad aparecen a cualquier hora), cansancio profundo, pechos sensibles e hinchados, ganas frecuentes de orinar, rechazo o antojo de ciertos alimentos, y un olfato repentinamente afilado. Muchas personas también notan cambios de humor por la marea hormonal. Todo esto es típico y, aunque agotador, no significa que algo vaya mal.
Para sobrellevar las náuseas y el cansancio
Come poco y a menudo, ten galletas saladas en la mesilla, mantente bien hidratada y descansa sin culpa: tu cuerpo está construyendo un órgano nuevo, la placenta. El jengibre y la vitamina B6 ayudan a algunas personas. Si vomitas tanto que no logras retener líquidos, pierdes peso o te sientes mareada, contacta con tu matrona o ginecólogo: podría tratarse de hiperémesis gravídica, que tiene tratamiento.
Qué hacer. Pide cita para tu primer control prenatal, empieza (o continúa) con el ácido fólico, evita el alcohol y el tabaco, y revisa qué alimentos conviene limitar. Si quieres profundizar en esta etapa, te será útil nuestra guía sobre los síntomas del primer trimestre semana a semana.
Segundo trimestre (semanas 13 a 27): la etapa de oro
Para muchas personas, el segundo trimestre es el más llevadero. Las náuseas suelen ceder, vuelve la energía y la barriga empieza a hacerse visible. También llega uno de los momentos más emocionantes: sentir los primeros movimientos de tu bebé.
Cómo crece tu bebé. Aquí el crecimiento se dispara. Tu bebé empieza a oír sonidos, a tragar líquido amniótico y a desarrollar huellas dactilares. En la ecografía de la semana 20 suele poder verse el sexo si quieres saberlo. Tamaños orientativos:
- Semana 14: como un limón (8-9 cm).
- Semana 16: como un aguacate (11-12 cm).
- Semana 20: como un plátano (25 cm de la cabeza a los pies).
- Semana 24: como una mazorca de maíz (30 cm, unos 600 g).
- Semana 27: como una coliflor (casi 1 kg).
Síntomas frecuentes. Quizá notes la piel y el pelo más bonitos, pero también pueden aparecer ardor de estómago, congestión nasal, calambres en las piernas, dolor de espalda y la línea oscura (línea alba) en el vientre. Hacia la semana 18 a 22, muchas personas sienten por primera vez al bebé: al principio como burbujitas o aleteos, lo que se conoce como los primeros movimientos fetales. Si es tu primer embarazo, puede tardar un poco más.
Qué hacer. Acude a la ecografía morfológica de la semana 20, hidrata la piel del abdomen, empieza ejercicios suaves para la espalda y el suelo pélvico, y plantéate apuntarte a una clase de preparación al parto. Es un buen momento para descansar antes del último tramo.
Tercer trimestre (semanas 28 a 40): la recta final
El tercer trimestre trae a tu bebé casi a punto y a tu cuerpo trabajando a pleno rendimiento. Crece rápido, gana grasa y se coloca poco a poco cabeza abajo preparándose para nacer.
Cómo crece tu bebé. Sus pulmones maduran, el cerebro se desarrolla a gran velocidad y abre y cierra los ojos. A partir de la semana 37 se considera «a término temprano». Tamaños orientativos:
- Semana 30: como un repollo grande (unos 1,3 kg).
- Semana 34: como un melón cantalupo (unos 2,1 kg).
- Semana 37: como una acelga o una lechuga romana (unos 2,9 kg).
- Semana 40: como una pequeña calabaza (en torno a 3,4 kg y unos 50 cm).
Síntomas frecuentes. Falta de aire, hinchazón de pies y tobillos, dificultad para dormir, ganas constantes de orinar, hemorroides y contracciones de Braxton Hicks (ensayos del cuerpo, irregulares y normalmente indoloras). Cerca del final puedes notar más presión en la pelvis cuando el bebé «encaja». El cansancio vuelve, y eso también es esperable.
Cuenta los movimientos de tu bebé
A partir del tercer trimestre, conocer el patrón de movimientos de tu bebé es una de las mejores formas de vigilar su bienestar. No existe un número mágico igual para todas, pero sí debes conocer lo habitual en tu bebé. Si notas que se mueve menos o de forma distinta a lo normal, no esperes: contacta con tu matrona o el hospital el mismo día. Es mejor consultar mil veces de más que callar una sola de menos.
Qué hacer. Prepara la bolsa para el hospital, repasa tu plan de parto, conoce las señales del inicio del trabajo de parto y mantén tus controles prenatales. Si llegas a la semana 41-42 sin dar a luz, tu equipo médico hablará contigo sobre opciones de seguimiento o inducción.
El tamaño del bebé semana a semana: una referencia rápida
Comparar a tu bebé con una fruta o verdura es una forma cariñosa y fácil de imaginar su tamaño, pero recuerda que son medias orientativas. Un bebé un poco más grande o más pequeño que «la fruta de la semana» casi siempre está perfectamente sano. Estas son algunas referencias muy usadas:
- Semana 8: frambuesa.
- Semana 12: lima.
- Semana 16: aguacate.
- Semana 20: plátano.
- Semana 24: mazorca de maíz.
- Semana 28: berenjena.
- Semana 32: calabacín grande.
- Semana 36: lechuga romana.
- Semana 40: calabaza pequeña.
Lo que de verdad importa no es la cifra exacta, sino que tu bebé siga su propia curva de crecimiento. Tu matrona o ginecólogo lo medirá en cada control y en las ecografías para asegurarse de que todo avanza bien.
Lleva tu embarazo semana a semana en el bolsillo
El Seguimiento del Embarazo de Babymind te ofrece una línea de tiempo personalizada semana a semana, comparaciones del tamaño del bebé con frutas y verduras, un contador de patadas y un cronómetro de contracciones, todo en una app cálida y fácil de usar para acompañarte hasta el gran día.
Descarga Babymind gratisCuándo llamar a tu matrona o ginecólogo
La mayoría de los síntomas del embarazo, por incómodos que sean, son normales. Pero hay señales que merecen una llamada o una visita sin demora. Contacta con tu profesional de referencia o acude a urgencias si en cualquier momento del embarazo notas:
- Sangrado vaginal o pérdida de líquido.
- Dolor abdominal o pélvico intenso o persistente.
- Vómitos muy intensos que te impiden retener líquidos.
- Disminución o cambio en los movimientos de tu bebé en el tercer trimestre.
- Dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o hinchazón brusca de cara y manos (posibles signos de preeclampsia).
- Fiebre alta, escalofríos o ardor al orinar.
Nunca te quedes con la duda por miedo a «molestar». Tu matrona, tu ginecólogo y el equipo del hospital prefieren que consultes. Esta guía te da contexto y tranquilidad, pero no sustituye el consejo médico: ante cualquier cosa que te preocupe, la persona indicada para valorarte es siempre tu profesional sanitario, que conoce tu historia.
Vivir el embarazo semana a semana puede transformar la incertidumbre en ilusión. Conocer qué esperar te ayuda a disfrutar más de cada etapa y a reconocer antes lo que necesita atención. Respira hondo: lo estás haciendo muy bien.